jueves, 28 de octubre de 2010

Me falta azucar

Se pierden mis ojos callejeando en el fondo de la taza,
escudriñando los posos para ver,quén sabe, un resquicio de futuro.
Ausente enredo el tiempo en la cucharilla mientras llega
lejana esa voz que tanto duele.
Fuera las sombras monótonas arañan el asfalto, arriba un Ángel
se ha quedado petrificado...
Y yo aqui sentada en la eternidad de la nada sigo esperando
que alguien sepa que me falta azucar...

martes, 26 de octubre de 2010

Manos vacias

En el exilio de los hombres tiendo mis dos manos vacias. Los secretos mendigo en cada esquina de la noche. Me duele cada beso que no doy ni me piden. Esta vida es mentira si no vivo temblando en cada verso, desnuda sobre el viento derramando las pocas estrellas que me quedan. En el exilio de los hombres siguen mis dos manos vacias...

viernes, 22 de octubre de 2010

Cuentacuentos

"A pesar de tanto daño, sí lo reconozco, no puedo dejar de quererte... (y lo intento)"


Maldito el nombre que se da
para olvidarlo,
maldito el que lo suplica,
que roba cartas al destino sin saber
que el enemigo siempre da la última ronda.

No hay ases de repuesto
salvo el destino
que hace de tu nombre un antojo
y de tu ansia una trampa.

Y no hay nada, nada más.

Nombres que se arañan de unos labios
como bolas de papel
que ni siquiera entran en la boca
del contenedor de reciclaje.
Nombres para aplastarte los ojos
como las manos afiladas
de unos focos en bastidores.

Maldito sea tu nombre,
regateo innecesario
para un hueco más en mi historia
sin hazañas.
Malditos sean los nombres
que no se ofrecen con manos desnudas,
con ganas de abrigo.

martes, 19 de octubre de 2010

Claridad

Hoy prescindo de las figuras literarias, de las metáforas, de mis artimañas de aprendiz de poeta. Hoy prescindo de mi paraguas, de mi ceguera muda, de los saltos mortales, incluso de mi propio miedo. Hoy prescindo de los recuerdos que llevo tatuados en las arterias del corazón, prescindo de los colores, prescindo de la lluvia, prescindo del frio y del calor. Prescindo de mi ambigüedad y prescindo de las mentiras que cuento y que me creo cuando digo que ya no te quiero.

Hoy prescindo de todo menos de dos palabras…

lunes, 18 de octubre de 2010

Mi alma perdida

Mi alma y yo jugamos a escondernos,
mientras tu aguardas en mi habitación
para salir en nuestra busca.
A través del largo y estrecho pasillo
recorres uno a uno los más oscuros rincones.
El ritmo de tus pasos
marcan una a una las viejas baldosas
bajo tus pies sedientos de triunfo.
Te acercas, te alejas y con el tintineo de tu caminar
provocas la huida de mi alma.
Ella se aleja sin mirar atrás
¿Dónde está?
Entre los pligues de las cortinas,
en el rizo de las alfombras
o quizás en el fondo del último cajón.
La victoria se aproxima.
Una mano me mantiene retenida,
al fin me tienes,
pero no olvides que
mi alma aún sigue perdida.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Sigues ahí...

Asi que no te has ido
sino que era yo tocando
una fuga en do mayor
hacia mi ausencia.


Entonces sigues ahí
oculto como un fantasma,
entorpeciendome el paso
para que tropecemos.


Sigues tejiendo telarañas
en la noche,
sigues nublandome el cristal
de la ventana,
sigues pactando con el teléfono
para que estornude,
sigues enredado en el bolsillo

de mi pijama,
sigues colgándome canciones
en la espalda.


Sigues, sigues, sigues
sigues doliendome
siempre has seguido
ahi. No te habias ido...

jueves, 7 de octubre de 2010

Tanta luz...

Ahora quiero contarte
cómo los barrotes de mi jaula
parecian estar hechos de nubes
al roce de tus manos
y como el telón de niebla ante mis ojos
se desvaneció, aunque brevemente, para revelar arcoiris.

No tenía frio por dentro...
Por primera vez, no tenía frío por dentro.
Oí el sonido de mi propia risa,
y me sorprendí porque aún puedo reir.
Esa noche, el sueño vino a mi dulcemente,
suave como un suspiro cayó sobre mis párpados,
y conocí la ternura.

Mis sueños estaban llenos de verde
y amarillos y azules, y de gritos lejanos de gaviotas
y de tantas puestas de sol...
Me desperté y mi rostro estaba bañado en lágrimas.
No me preguntes porqué, no lo sabría.
Quizá porque mis ojos, como el resto de mi cuerpo
no estén acostumbrados a tanta luz...