viernes, 26 de octubre de 2012

No hay nada en común entre este bulto 
de piedra congelado entre el tumulto de la nada
y aquella estatua de piel rosada que difuminaba tu vientre.
No hay nada en común entre aquel pequeño sol del río
Y aquella arena desplegada de sal palpitante.
La que te escribe, la misma que te habla
Te hace un collar de lagrimas cada madrugada
Y se las traga, y se las llora y se las calla.

Cómo puede morir lo que fue vida
Quién puede atrapar la nada
Quién puede congelar en estatua una vida

Pero ¿Qué es lo que no entiendes? ¿no ves que estoy seca?

Ahora no tengo ojos ni siquiera de piedra
no reconozco los pies que un dia caminaron
no encuentro las huellas del país de los colores
El mar y el tiempo los borraron

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